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El cierre de Megaupload y la firma del ACTA, dos buenas noticias

Megaupload hab√≠a puesto de moda ese t√©rmino tan usado ahora por los internautas (que la mayor√≠a de los humanos desconocen) llamado "la Nube", y que no es otra cosa que un servicio de almacenamiento de ficheros que permite subir o bajar desde internet archivos de todo tipo. Un servicio que se ofrec√≠a a los que pagaban o no: seg√ļn la cuota ingresada, el usuario de Megaupload pod√≠a tener mayor o menor capacidad de almacenamiento, y por un precio de unos 22 € al trimestre, el internauta pod√≠a guardar sus archivos en el servidor de Megaupload, aligerando as√≠ el peso del suyo. No ten√≠a l√≠mite de descarga, ni de almacenamiento y, adem√°s, otros usuarios, con su autorizaci√≥n -los que dispusieran de la contrase√Īa-, pod√≠an entrar en el archivo y descarg√°rselo o, incluso, subir nuevos archivos (de amigos, conocidos o simples interesados en el sitio).



Megaupload aseguraba que no conocía lo que los usuarios almacenaban en su "nubes", y que era responsabilidad de ellos lo que guardaran o intercambiaran. Así, se presentaba "Como un inocente servicio de almacenaje de archivos en la nube -decía en su blog Ignacio Escolar-. La mayoría de los que pagaban por sus cuentas premium no lo hacían para guardar sus ficheros (hay otros servicios similares que son gratis), sino para ver películas y descargar archivos pirateados. Es cínico defender a Megaupload como si fuese un inocente servicio de almacenaje de archivos en la nube".

Así lo vio también el FBI y el Departamento de Justicia norteamericano. El 19 de enero, en lo que éste definía como la mayor operación del género contra la piratería en internet en Estados Unidos, clausuraba los siete administradores de las empresas Megaupload Limited y de su filial Vestor Limited, así como las webs asociadas de alojamiento de contenidos, exactamente 18 dominios administrados: HDmegaporn.com, Megastuff.com, Megaworld.com, Megaclicks.co, Megaclicks.org, Megaworld.mobi, Megavideoclips.com, Megastuff.org, Megastuff.info, Megaclick.us, Mageclick.com, Megavkdeo.com, Megaupload.com, Megaupload.org, Megarotic.com, Megaclick.com, Megavideo.com, y Megaporn.com).

Además cursaba una orden de detención internacional contra los propietarios, pues varios de ellos no se encontraban en esos momentos en Estados Unidos. Su residencia la habían situado en Nueva Zelanda, donde vivían a lo grande. Aquí fueron apresados los principales cabecillas, entre ellos Kim Dotcom, alias con el que se conocía a Schmitz. El Fiscal General de Estados Unidos los acusaba de "Formar una red criminal con el fin de enriquecerse con la distribución de productos protegidos por las leyes de propiedad intelectual, sin tener autorización para ello".
Esa orden, como decimos fue ipso facto cumplida por un juez neozelandés, que mandaba a la policía a detener a cuatro de los cabecillas imputado: además de Schmitz, los también alemanes Finn Batato y Mathias Ortmann y el holandés Bram van der Kolk. A la hora del cierre de nuestra edición, el principal accionista de Megaupload seguía comiendo el rancho de la prisión. Los otros tres habían salido bajo fianza.

Al mismo tiempo que se produc√≠an los arrestos, las autoridades neozelandesas incautaban bienes de la empresa por un montante, seg√ļn el auto de la demanda, de 156 millones de euros, e interven√≠an 58 cuentas bancarias activas en todo el mundo (Filipinas, Shanghai, Holanda, Hong Kong, Alemania...). "A ellas -seg√ļn informaciones recogidas por "El Mundo"- hab√≠a que sumar cuatro cuentas de PayPal que, seg√ļn el auto, se utilizaban para pagar a los usuarios m√°s activos en Megaupload, y dos m√°s de Moneybookers, un servicio utilizado para realizar, sobre todo, transferencias con cantidades peque√Īas o medias".

El mazazo contra Megaupload dejaba sin aliento a la mayor√≠a de empresas prestadoras de servicios de almacenamiento de archivos del sector interna√ļtico mundial. Muchas se desmarcaban inmediatamente de ella, declarando que cumpl√≠an con la ley y no serv√≠an de enlace para descargar ning√ļn tipo de archivo ilegal. Otras, que s√≠ serv√≠an (algunas espa√Īolas, entre ellas varias pendientes de sentencias judiciales o a punto de ser denunciadas cuando la normativa aprobada hace un mes por el consejo de ministros contra la pirater√≠a en internet se ponga en marcha a partir del 1 de marzo), emit√≠an comunicados carg√°ndole el "mochuelo" a Megaupload.

La conexi√≥n espa√Īola m√°s relevante eran Burn Media S.L y Comvive Servidores S.L., empresas situadas respectivamente en Barajas (Madrid) y Sevilla, propietarias del dominio Seriesyonkis.com (el sitio m√°s visitado para descargarse las series de m√°s √©xito de televisi√≥n, parte de cuyos contenidos -ilegales- estaban alojados en Megaupload). Precisamente, el 28 de enero Nielsen Oniline informaba que la serie "The Walking Dead", distribuida por Avalom en televisi√≥n, fue la m√°s pirateada durante 2011 en nuestro pa√≠s, y que las descargas se hab√≠an efectuado desde Seriesyonkis.com.

La ca√≠da de Megaupload ten√≠a un efecto muy positivo para el mercado cinematogr√°fico y videogr√°fico mundial. Tanto en Estados Unidos, como en otros muchos pa√≠ses (entre ellos Espa√Īa), se produc√≠a una subida de la demanda de entradas para ir a los cines. En Estados Unidos, en comparaci√≥n con la misma semana de 2011, el crecimiento era de un 33%. En Espa√Īa tambi√©n se notaba el cierre del servidor pirata. Medios cinematogr√°ficos espa√Īoles lo cifraban en m√°s de un 10%. Un exhibidor, propietario de una de las cadenas de cines m√°s importantes del pa√≠s, nos reconoc√≠a que en sus salas hab√≠an aumentado los espectadores, en relaci√≥n con igual fecha del a√Īo pasado, un 17%.

"Para m√≠ -nos dec√≠a este mismo exhibidor- la mejor noticia relacionada con el cierre de Megaupload, es que por fin las grandes productoras de Hollywood han dicho, hasta aqu√≠ hemos llegado. No podemos seguir estando a expensas de los piratas, perdiendo dinero a espuertas. El cierre de este sitio desmiente tambi√©n a quienes vienen pregonando en los medios de comunicaci√≥n que si no hacemos m√°s negocio es porque nos hemos quedado viejos. Ah√≠ tienes la prueba, unos d√≠as despu√©s del cierre de Megaupload, crece el n√ļmero de espectadores, y veremos c√≥mo seguir√° creciendo en las pr√≥ximas semanas".

Y junto al cine, el v√≠deo dom√©stico, el f√≠sico. Nuestra revista ha detectado una alegr√≠a en el canal del alquiler, donde se ha notado igualmente el cierre de la empresa de Kim Dotcom. El crecimiento de alquileres, hechos en esa "semana fant√°stica" del cierre de Megaupload, supera el 10%, igualmente comparada con la misma semana del 2011. Un videoclub nos contaba que se hab√≠a quedado sorprendido al ver que volv√≠an a su tienda clientes que hac√≠a m√°s de un a√Īo que no alquilaban. "Y han vuelto porque no han podido descargarse nada desde Megaupload desde servidores relacionados. Adem√°s, se quedaban sorprendidos al saber el precio asequible del alquiler". Esa sorpresa se la han llevado tambi√©n los usuarios que han entrado por primera vez a plataformas legales digitales, que han visto crecer el n√ļmero de clientes, en un porcentaje similar a los anteriores. Ahora resulta que no es tan caro hacer las cosas como Dios manda.

Los internautas, en efecto, tras el sobresalto, adem√°s de iniciar una vuelta (todav√≠a t√≠mida, pero vuelta al fin y al cabo) a los cines, videoclubs y plataformas digitales de pago, han iniciado la b√ļsqueda de webs que les ofrezcan garant√≠as para realizar sus intercambios y almacenamientos de informaci√≥n. Lo mismo que Megaupload, internet ofrece otras direcciones con la disyuntiva de pago o gratuitas. Si se elige √©sta √ļltima modalidad, se dispone de m√°s almacenamiento, m√°s velocidad y m√°s atenci√≥n de la web. En realidad, todas las alternativas ofrecen un servicio gratuito y de pago. Es el caso de YouSendIt, Dropbox, GoogleDocs, RapidShare, iCloud o MediaFire, entre otros muchos. Lo mismo que la industria audiovisual, tambi√©n estas web legales han advertido un crecimiento de usuarios tras el cierre de Megaupload.

Y no es de extra√Īar, porque la empresa que precintaba el FBI y el Ministerio Fiscal estadounidense daba servicio a 180 millones de usuarios registrados en todo el mundo. Y fue a ra√≠z de la investigaci√≥n sobre uno de ellos, el neoyorquino de origen hispano Gilberto S√°nchez, que hab√≠a subido en marzo de 2009 a Megaupload una copia incompleta de la pel√≠cula de la Fox "X Men los or√≠genes: Lobezno" (dos meses antes de que se estrenara), cuando el FBI tom√≥ cartas en el asunto.

Tras el interrogatorio de S√°nchez, descubri√≥ que Megaupload ofrec√≠a dinero a los usuarios que sub√≠an material "caliente" (el m√°s buscado en internet, l√≥gicamente pel√≠culas y m√ļsica) y lo pon√≠an a disposici√≥n del resto de los usuarios para que se lo pudieran descargar. Megaupload, lejos de censurar estas pr√°cticas, las animaba pagando considerables sumas de dinero a los internautas que dispon√≠an de dicho material. El FBI descubri√≥ correos electr√≥nicos de los dirigentes del sitio intervenido donde se justificaba las pr√°cticas delictivas, y las motivaban para ganar m√°s dinero. Lo que consegu√≠an generando un mayor n√ļmero de tr√°fico cobrado y un mayor paquete publicitario.

¬ŅC√≥mo se les ocurri√≥ ese modelo de negocio?, se pregunta El Mundo en una an√°lisis sobre la empresa de Schmitz. "Una opci√≥n posible -dice- es que, como Dropbox, quisieran dar un servicio para compartir archivos de mucho peso entre usuarios, pero eso no explicar√≠a la dimensi√≥n p√ļblica de los links de descarga. No. Megaupload nace como un mecanismo para convertir en dinero lo que se estaba dando de por s√≠ en las redes P2P a trav√©s de una cooperaci√≥n sin √°nimo de lucro. Es decir, Megaupload se aprovecha de la riqueza de cooperaci√≥n y producci√≥n social distribuida, y la orienta a un solo lugar: la precariza".

"En definitiva -concluye-, Megaupload sustituye la cooperación social por beneficio privado (muy lucrativo) sin retorno para nadie. No son filántropos, no son tiernos defensores de la cultura libre, son una empresa, en el peor sentido de esta palabra. La definición del "free rider" que aprovecha las cuencas de cooperación social para privatizarlas en su propio beneficio".

Y en su propio beneficio utilizaba los 1.000 servidores de Carpathia Hosting, una empresa con sede en la localidad de Dulles, (Virginia), en los que Megaupload dispon√≠a de una "nube" gigantesca de alojamiento: m√°s de 25 millones de gigabytes. Esta empresa fue investigada por las autoridades norteamericanas y en su registro tambi√©n encontraron (seg√ļn el auto de los fiscales): "Documentos protegidos por los derechos de autor, pornograf√≠a infantil y v√≠deos de propaganda terrorista".

Es decir, que en Megaupload pon√≠an el huevo toda la escoria del mundo: desde los piratas m√°s recalcitrantes hasta los terroristas. Y de este tr√°fico de delincuentes se beneficiaban Kim Schmitz, Bram Van der Kolk, Mathias Ortmann (quien se√Īalaba en un correo-e intervenido: "No somos piratas, s√≥lo ofrecemos el barco a los piratas"), Sven Echternach, Finn Batato, Julius Bencko y Andrus Nomm, todos los integrantes de esta "Banda criminal", como la calificaban las autoridades norteamericanas.

Lo bueno de esta redada es que, por un lado, ha dejado sin sonrisa a quienes se hab√≠an alegrado por la retirada (moment√°nea) de la SOPA del Congreso estadounidense, y por otro, lograr que el problema de la pirater√≠a se haya convertido, a lo largo del mes de enero pasado, en uno de los temas estrella de los medios de comunicaci√≥n de todo el mundo. Y lo seguir√° siendo en los pr√≥ximos meses. Pero ya con otros matices, con otros puntos de vista. Nunca hab√≠amos visto un n√ļmero tan elevado de opiniones (de todas las cualidades y calidades) a favor de la legalidad, de la regularizaci√≥n de los derechos de autor en internet.

"La gente ha comenzado a entender estos días -nos dice José Manuel Tourné, Presidente de la Coalición de Creadores y responsable de FAP- que hay que pagar por ver las películas, por escuchar las canciones o por leer libros. Megaupload ha mostrado al mundo que de esa libertad de internet y esa gratuidad genérica propagada por gente como ellos, se derivaba un lucro personal de proporciones gigantescas".

¬ŅY ahora qu√©? Ahora, si se quiere disfrutar del mejor ocio de manera legal, a pagar como cualquier ciudadano que compra una pel√≠cula, un disco o un libro en una tienda; o que compra cualquier otro producto. "El gran n√ļmero de abonados de Megaupload -escribe Ignacio Escolar en su blog- demuestra que es falso que en Internet triunfe el "todo gratis". Adem√°s de lo que ya cuesta un ADSL, la gente est√° dispuesta a pagar por los contenidos si el precio es razonable. Ya pasa con la m√ļsica, con aplicaciones como Spotify. O con los videojuegos, con plataformas como Steam. ¬ŅA qu√© espera el cine para ofrecer un servicio similar?".

A que la gente que se descargaba o aun se descarga gratuitamente desde las webs piratas que quedan (y en Espa√Īa hay m√°s que en ning√ļn otro pa√≠s del mundo) se informe y descubra que por precios razonables ya se pueden alquilar (descargar) pel√≠culas desde plataformas digitales legales. Es un buen momento para cerrar definitivamente este cap√≠tulo vergonzoso de nuestra historia reciente, en la que casi todos los consumidores de productos culturales que justificaban, por diversas razones, el "todo gratis", se vuelvan consumidores legales. Gracias a ellos crecer√° una industria diezmada por los piratas, que crear√° muchos puestos de trabajo (lo contrario de lo que hac√≠an y todav√≠a hacen los delincuentes que se comportan como Megaupload).

Al cierre de nuestra revista, todavía sucedían otras buenas noticias. Como la firma por parte de nuestro país del polémico tratado Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA). El anterior gobierno socialista no había querido ratificarlo, algo que ha hecho el actual, junto a 22 países más de la Unión Europea. El tratado, que fue firmado en Japón el pasado 26 de enero, pone las bases para combatir con normas más eficaces el tráfico y violación de archivos protegidos por derechos de autor.

Adem√°s de los 22 miembros de la UE, tambi√©n lo han ratificado Estados Unidos, Canad√°, Australia y Jap√≥n, entre otros pa√≠ses. Algunos miembros de la UE, como Holanda, Estonia, Eslovaquia, Alemania y Chipre estaban pendientes de firmarlo a falta de encajarlo en normativas propias. √Čstas deber√≠an aprobarse antes del mes de junio, fecha en que tiene previsto ratificarlo el Parlamento Europeo.

Los proveedores de internet son los mayores perjudicados, ya que el ACTA puede sancionarles si se demostrase que favorecen la piratería como práctica comercial. Entiéndase, se trata de piratería en internet, aunque el ACTA no hace mención a esa palabra, y prefiere usar "entornos digitales". Sin embargo, las sanciones (no solo económicas sino penales) son claras, aunque cada país podrá decidir cómo las hace efectivas. La UE ha asegurado que, en todos los casos, las tramitará siempre por vía judicial.

Ante las acusaciones de censura y falta de libertad en la red que las asociaciones de internautas han adjudicado a la normativa del ACTA, John Clancy, portavoz del comisario de Comercio Karel de Gucht, ha dicho que "No restringe la libertad de Internet ni propone la censura de webs. El tratado quiere garantizar que las organizaciones criminales sean perseguidas cuando roban la propiedad intelectual, da√Īando la innovaci√≥n y destruyendo empleo".

Como ven, enero ha sido un mes movidito en buenas noticias para nuestra industria. Y, creemos, que no han hecho nada m√°s que empezar (las buenas noticias, claro).